Clausura de la planta de Dioxitek

Hoy se cumplen dos semanas de la clausura de la planta de fabricación de polvo de uranio de Dioxitek en Córdoba. Fueron varios los factores que influyeron en que éste haya sido el desenlace, pero la principal responsabilidad recae en el Gobierno Nacional y en las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica. La clausura definitiva de la planta de Dioxitek en Córdoba sería otra resignación en el desarrollo autónomo del ciclo de combustible nuclear, como en la actualidad lo es la no explotación minera de uranio.

Desde hace dos años se sabía que el 10 de noviembre del 2014 sería el plazo último para la relocalización la fábrica. Esto según el acta de compromiso firmada por las autoridades de CNEA, Ministerio de Planificación y el Municipio de la Ciudad de Córdoba. Ni la CNEA ni el Gobierno Nacional tomaron las tareas de infraestructura necesarias para re instalar la planta. Tampoco se tomaron el trabajo de dar el debate en la sociedad que permita revertir la imagen negativa que tiene parte de ella sobre la tecnología nuclear, dejando incluso a aquellas organizaciones sociales que tienen genuinos intereses ambientales sin respuestas ante sus inquietudes.
En lugar de llevar adelante estas tareas dedicaron estos dos años a difundir un proyecto de construcción de una nueva planta de polvo de uranio en Formosa, proyecto que por los tiempos de montaje no tiene posibilidad de reemplazar a la planta de Córdoba en el abastecimiento de uranio para las centrales nucleares. Al día de hoy, y por varios años más, esta planta tan sólo será un anuncio grandilocuente que le permitirá hacer política al Gobierno Nacional y a su aliado Gobernador de Formosa Gildo Isfrán.

Desde ATE CNEA históricamente venimos peleando por la soberanía energética y de la independencia tecnológica, por eso decimos que es necesario: 
  1. resistir el cierre de la planta de fabricación de polvo de uranio junto con los trabajadores de Dioxitek.
  2. pelear por que todo el ciclo del combustible se realice en la Argentina, desde la minería de uranio hasta el reprocesamiento y disposición final del combustible.
  3. mantener la línea histórica e independiente de uranio natural y agua pesada en las próximas centrales nucleares.
  4. impulsar el desarrollo del CAREM y su combustible con miras a que sea la línea de reactores de construcción totalmente nacional, incorporando así la tecnología de uranio enriquecido y agua liviana a la producción nucleoeléctrica nacional.
  5. la reunificación del sector nuclear en una sola empresa estatal.

25/11/2014

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